
En la otra cara de la moneda, nos encontramos a los más pequeños, los cuales adoran esta fiesta por muchos motivos y todos razonables: no tienen que levantarse pronto para ir al colegio, puesto que no hay; se reunen con la familia, y con ello pueden jugar con sus primos, tíos, abuelos...; a parte, de tener que encontrar sitio para los nuevos juguetes traídos por los Reyes Magos y Papá Noel.
No obstante, no nos podemos olvidar del gran grupo que también celebra esta fiesta, los adolescentes, esas personas que a pesar de conocer bien estas fiestas dado a todos los años que la llevan celebrando, la esperan con gran desasosiego. También al igual que los más pequeños esperan las vacaciones, los regalos, las cenas, en las cuales en vez de jugar pueden parlotear con los más mayores y entrometerse en las conversaciones, a demás de hablar con primos de su edad o edades más próximas.
Los adolescentes ocupan las dos partes de la moneda ya que también tienen las preocupaciones de los adultos por el ahorro del suficiente dinero para las compras de los regalos navideños de sus padres y hermanos. Y la parte de los más pequeños: las vacaciones y salidas con los amigos.

!Feliz Navidad!
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